Viuda Negra renta el gimnasio donde mataron a su ex esposo e hijos

Carlos Jiménez

A sólo unos días de cumplirse un año del homicidio del empresario Jacobo Quesada y de sus dos hijos, Berenise Alanís Morales, considerada por las autoridades la principal sospechosa de ordenar el crimen, puso en renta el gimnasio de la alcaldía Gustavo A. Madero, en el que se cometió el triple asesinato.

Lo hizo, a pesar de que el lugar ni siquiera es suyo, y de que aun, permanece bajo resguardo de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX).

Este sábado se cumple un año del crimen de aquella familia que vivía en Hidalgo.

Jacobo Quesada, su hija Patricia y su hijo Jacobo, fueron asesinados a tiros la noche del 4 abril del año pasado dentro del gimnasio que tenían en la calle Cienfuegos, de la colonia Residencial Zacatenco, en la mencionada alcaldía.

Desde esa noche, Berenise Alanís fue considerada por las autoridades como la principal sospechosa.

Su relación con la familia Quesada comenzó cuando ella era empleada doméstica del empresario dueño de gimnasios, edificios, locales comerciales y organizador de palenques. Con el paso del tiempo tuvieron una relación, hasta que se casaron.

Sin embargo, según las indagatorias, Jacobo Quesada descubrió que ella le fue infiel y decidió dejarla fuera de su testamento. Ese habría sido el motivo por el que decidió asesinarlo, apoyada por, al menos, dos hombres.

Horas después de que se cometió el crimen, los agentes de la Policía de Investigación (PDI) descubrieron una serie de indicios que apuntaban a ella.

Supieron que facilitó todo para que uno de esos hombres entrara al gimnasio a asesinar a Jacobo y a sus hijos, que movió las cámaras de seguridad, que subió el volumen de la música del gimnasio y que se llevó al encargado de la entrada, con el pretexto de que le pusiera una rutina de ejercicios.

Fue así que la detuvieron.

Pero en la cárcel sólo pasó dos días. Los errores cometidos por el Fiscalía que encabeza Tonatiuh Vázquez tiraron el caso. El juez que recibió el expediente ordenó liberarla por esas fallas, e incluso regañó al ministerio público por su mal actuar.

Desde entonces ella se dedicó a apropiarse de las cosas del empresario, incluida su colección de autos. También busca quedarse con su herencia que asciende a unos 400 millones de pesos.

Ahora, casi un año después, sus abogados se presentaron en ese gimnasio. Llevaban un contrato a su nombre, e iban acompañados a una pareja que tenía la intención de rentar el lugar.

C4NoticiasMx obtuvo imágenes de este contrato. Y en él, aparece Berenise Alanís y su representante legal como “El Arrendador”, pese a que el lugar ni es suyo, y está a disposición de las autoridades.

Aunque tenía sellos del Ministerio Público, el apoderado legal los rompió y se introdujo en el lugar. Entró con la pareja que pretendía rentarlo y comenzó a mostrárselos.

Sin embargo, agentes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) fueron avisados precisamente del quebrantamiento de sellos. Los uniformados llegaron al lugar y poco después hicieron lo mismo los abogados de la familia Quesada.

Aunque el representante quiso argumentar que el gimnasio era de Berenise pues, según él, ella es heredara universal del empresario, al final desistió y se retiró de ahí.

Hasta ahora no se tienen noticias de ella. Se sabe que ha estado en Las Vegas, Querétaro, Hidalgo, Puebla, la Ciudad de México... Pero la Fiscalía no ha podido llevarla a prisión. El caso continúa impune.




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